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domingo, 29 de julio de 2012

La cuenta atrás de CineCiutat


Las libélulas, las camisas de manga corta y la apertura de un cine al aire libre han cifrado durante décadas el inicio del verano en muchos pueblos pequeños de la geografía española. En Palma, la cosa es bien distinta, pero no menos auténtica. El estío palmesano más popular –el de callejuela de Calatrava o Gerreria- viene marcado por las fiestas de Canamunt y el sarao del Flexas, verbeneo con un toque kitsch que fascina a abuelos, modernos, juventud Loewe y estetas almodovarianos que piensan que los ochenta fueron lo más. El aspecto más encantador de esta fiesta es que no hay que ir de blanco y que todo el mundo anda mezclado. Tiene mucho de fiesta obrera que fascina a los niños bien. La pátina maja y castiza de esta estupenda historia inventada por Pepa Charro se respiraba con más fuerza cuando el epicentro del chunda-chunda era la plaza de Sa Quartera, lugar en el que ahora crecen las terrazas exponencialmente y de manera proporcional al número de agentes de policía. El Ayuntamiento quiere un madero por cada mesa que ocupe la vía pública de Sa Gerreria. Un sinsentido que confiere al barrio el aspecto de un estado de sitio con toque de queda. Peripatético. ¿Todos al beach club? Y un cuerno. La fiesta del Flexas se celebra desde hace tres años en el Parc de la Mar, lejos de su ubicación natural –gracias Grosske-. Pese a ello resiste bien. Del sarao de este año –la cita es el viernes 13 a partir de las 20.30 horas-, creo que podrán destacarse dos aspectos: el primero, que es el único acto cultural que tendrá lugar durante el verano en el Parc de la Mar (cinema a la fresca aparte), arrinconado por Cort en su programación de conciertos. Y dos: habrá invitados chulos recién aterrizados de otra fiesta: la de apertura de CineCiutat, antiguos Renoir de Palma.


Avanzo algunos detalles de la doble inauguración de las pantallas de S´Escorxador, gestionadas por la plataforma ciudadana Xarxa Cinema. En primer lugar, se celebrará un acto oficial breve (con ánimo de no boicotear el sarao del Flexas), con photocall y copa de cava, el día 13 a las 20 horas. Adelanto una lista de los invitados y las circunstancias de cada uno de ellos. Para empezar, Rossy de Palma ya ha confirmado su asistencia. Agustí Villaronga está pendiente de adelantar al próximo viernes un vuelo a Mallorca que tiene previsto para la tercera semana de julio, pues el día 20 presentará Carta a Eva en el Festival de Pollença. Daniel Monzón acudirá "casi seguro", al igual que Fernando Trueba, que aseguró su presencia en la fiesta cuando pagó su cuota de socio de los cines. No faltarán Rafa Cortés y Marcos Cabotá, entre otros. La fiesta con actuaciones musicales se celebrará el sábado 14 de 20.30 a 23.30 horas. Los proyectores se pondrán en funcionamiento el mismo viernes 13 a las 18 horas. La programación se está cerrando en estos momentos. En la sala 4, gratuita para los socios, se exhibirán tres películas clásicas con efeméride detrás.

Recién estrenada la última entrega de Spiderman en nuestras pantallas, hay que decir que tuvimos al malo de la película, Lagarto, encarnado por el galés Rhys Ifans, en Deià, la semana pasada. El año pasado, estuvo en el mismo pueblo Tom Hanks. Y aquí todos tan tranquilos. Verano en Mallorca no son las libélulas o las camisas de manga corta o la apertura de un cine al aire libre; verano en Mallorca es "cuando ves pasar a una reina y ya no sabes si girarte", Matías Vallés dixit.

*Publicado en "Diario de Mallorca" el 8 de julio de 2012

El último mohicano



 Los cines Renoir no tienen reina que les haga una carta de apoyo. Los cines Renoir cierran sin tener la posibilidad de estar en el debate político o de irrumpir en el pleno de un ayuntamiento. Los cines Renoir se esfuman. Se acabó, señores. El presidente de la Academia de Cine echa el cierre a las salas de s´Escorxador. No son rentables, dice. Las únicas pantallas de Ciutat que cuidaban el cine apagan los proyectores para siempre porque la ciudad les ha dado la espalda. Porque los estudiantes no iban. Porque la clase media culturalmente hablando no los pisaba. Porque no acudían suficientes extranjeros (sólo con los turistas que residen aquí se podrían haber salvado estos cines). Y porque los que ahora se manifiestan por los recortes en cultura tampoco pasaban por sus taquillas. Lo de los piratas en internet es una obviedad. Lo mismo sucede con la Simfònica: todos aquellos que se pegan ahora una vistosa pegatina de la orquesta en el pecho y van a la plaza Mayor de plañideras no han ido en su vida a uno de sus conciertos. Y menos pagando. Pues con los Renoir ya es tarde, queridos. En pocas semanas, formarán parte de algo tan burgués como el falso recuerdo. Absténganse de quejarse los espectadores que evitaban las salas de s´Escorxador porque sus butacas no eran tan cómodas como las de las salas más comerciales. Es triste ir al cine sólo por las butacas o por las palomitas que sirven, pero todos conocemos a amigos que lo hacen. Sí, el Renoir quedará congelado en varios años en la típica colección de láminas color sepia que entregan los periódicos para conectar con los nostálgicos, y muchos se enjugarán las lágrimas ante tal desaparición. Pero será un sentimiento de mentira. De plástico.

Los cines Renoir abrieron sus puertas en Palma el 2 de octubre de 1996. Llegaron con un proyecto al que han permanecido fieles desde entonces: exhibir producciones españolas y películas extranjeras de calidad proyectadas en versión original subtitulada. Una posibilidad que ninguna otra sala de la ciudad ofrecía. Los Renoir eran el espacio del diletante y han aportado durante más de 15 años un buen sustrato cinematográfico a la gente de mi generación. En este punto, no me olvido de la pequeña filmoteca de Jaume Vidal en el Centre de Cultura Sa Nostra, otro lugar que ha caído en desgracia.

Ya lo han dicho otros antes que yo y coincido con ellos, algunas de las películas más importantes de mi vida las he visto en ese cine. Y confiaba en que iba a continuar suministrándomelas. Era optimista. Hoy sé que no va a poder ser. Su filosofía me recordaba un poco a la de los cines Verdi en Barcelona. El destino quiso que pudiera vivir cerca de ellos, como ahora me ha regalado la posibilidad de vivir al lado de los Renoir. Mi cine de barrio.

A bote pronto y con mi estado de ánimo, recuerdo haber visto Funny Games en una de sus salas. Cerré el círculo con la proyección años después del remake. Ahora mismo vuelvo a tener la misma dosis de rabia que me inundó cuando vi esa película. Sí, sé que sólo es cine. W. H. Auden decía que la poesía no hace que nada suceda. Probablemente, el cine tampoco. Igual sólo emociona. Y no sirve para nada más.

Pero es que cierran los Renoir. Para mí eran la cuna de miles de historias secretas, felices y tristes. Y dos horas de mucha soledad frente a la pantalla. Sabíamos que no era bueno que los sábados a mediodía (mi día preferido) el cine estuviera vacío, pero nos gustaba estar irremediablemente solos en la sala.

Cierran los Renoir. En los últimos tiempos, estos cines se habían convertido en el último mohicano de una selva cruel y hortera, y flechas ignorantes le han ido atravesando el corazón, el mismo del logo institucional, hasta destrozárselo. Hoy Palma es menos grande y más vergonzosa que nunca.


*Publicado en "Diario de Mallorca" el 29 de abril de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

'Eva' y 'Ella', buen cine español

Voy escribiéndolo rápido antes de que me arrepienta: últimamente estoy viendo buen cine español. Ojo, no cine español-español guerracivilista y de comedieta chusca. No, ése no, el otro. Argumentos para sostener tal afirmación:

1. El visionado de Eva la semana pasada en el Teatre de Artà me insufló optimismo: Kike Maíllo es un cineasta ceremonioso, formalista y calibrado narrando una buena historia (la de Eva) que padece  algo de arritmia (la parte sentimental pesa demasiado) y con un envoltorio original y futurista que convence, como los primeros discos de U2. La película es gran cine sin paliativos. Universalismo ético y estético. La fábula de que la máquina inventada por el hombre -de una imperfección riesgosa para el resto de la humanidad- termina por rebelarse. Un Frankenstein revisitado.

2. Daniel Brühl es acaso el mejor actor del cine español. Uno de esos intérpretes que acaba haciéndole el casting al director. Marta Etura está por mona, y punto. Es sosa como la canción romántica, hortera y empobrecedora de toda la vida. Desafina en beneficio de Brühl.

3. Otra alegría, el cortometraje Ella del LADAT de la Universitat de les Illes Balears. Ni la nominación a los Goya ha servido para que proliferaran los artículos sobre esta gema reluciente de la animación. ¿Qué nos pasa con los productos culturales? ¿Por qué esa cortedad de vida?

4. Lo explico. Si tenemos en cuenta que consumimos metraje a tal velocidad que ni los neutrinos y que el mercado cinematrográfico es una merienda para pocos, está claro que cientos de cintas y cortos se guardan en la caja de las galletas para que no cojan polvo antes de lo previsto. Pero el problema es que hay demasiadas cajas de galletas y a veces poco apetito. ¿Qué pasa con el excedente? Millones de fotogramas, muchas veces estupendos, terminan apresuradamente en pendrives guardados en los cajones de filmotecas o archivos públicos. Muertos de risa. O de pena. Bien, no dejen de ver Ella (www.ellamovie.com) de Juan Montes de Oca. No ha llegado el momento de encerrarla en la despensa. Y no entiendo que no la estén proyectando cada dos por tres en la isla. En fin, en Mallorca siempre te tratan como a un perdedor o Un perfecto desconocido (también hay que verla), aunque haya pocas cajas de galletas.

5. Hay que ver Ella porque es un buen trabajo técnico que denota un gran dominio de los contrastes. También es un euforizante que asegura una porción de felicidad, alejada de la cursilería come-flores de Intocable. De la habitación de juegos colorida de Joel en el arranque de la historia, se pasa al crepúsculo, a las sombras, y a la senectud de otro personaje que entra en escena, un excantante afroamericano alcohólico. El decorado con los dos personajes principales le es familiar al palmesano de a pie: una muralla, parte de los contrafuertes de una Catedral, el sonido del mar, un pavimento muy característico. Es Palma (y no hago spoiler), el Parc de la Mar. Y es el Día de la Música.

6. Una versión de John Tirado de My girl de The Temptations es la piedra angular de Ella. La música es aquí un elemento de felicidad capaz de hacer el milagro del amor. Como en la comedia clásica hollywoodiense –tipo An affair to remember– el tema es la pareja, y en este caso las segundas oportunidades. Un reencuentro fortuito de dos personajes que de jóvenes se enamoraron en Nueva York. El final es un poco cine turístico, podríamos decir, pero gracioso. Es pleno, exacto, y a la vez parece obvio. Bien, no pasa nada por parecer obvio, lo mismo le sucede a Romeo y Julieta, ¿no?

7. La película del LADAT es la perfecta excusa para celebrar las canciones de aquella época. Recomiendo las de Sam Cooke (ilustrado en un cartel en una de las calles neoyorquinas), unas canciones, muchas de las suyas, que se deberían vender en farmacias. Subvencionadas por la Seguridad Social y nuestros céntimos sanitarios. Todo un antídoto contra esta enfermedad terminal llamada vida.

8. Conclusión: Españoles, el cine español-español ha muerto.

jueves, 12 de enero de 2012

Ella, rumbo a los Goya


En breve, colgaré un comentario sobre el corto elaborado por el LADAT de la UIB. Para empezar, la banda sonora suena muy bien y todo en él está muy relacionado con la música.