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sábado, 16 de abril de 2011

¿Derby o concierto de la Panto? (una previa)


El texto es sinvergüenzón. Surge de una conversación vía mail con un buen periodista. Nos preguntamos sobre el concierto de la Pantoja, que tiene lugar esta noche en el Auditòrium de Palma. Él va a cubrirlo. Yo no. Elucubramos sobre lo que el espectador va a encontrarse ahí. Él dice que le interesa más la fauna que el propio concierto. Creo que a mí también. En este punto, me arranco estas líneas:


Las marujas serán la repera: esos maquillajes y perfumes evidentes, la naftalina de los trajes añosos... En corrillo, los maridos de palillo en los dientes y aliento-corteza-de-cerdo comentando lo buena que estaba la Pantoja con veinte años. Luego todo fue cederse y excederse. Y María del Monte. Un poco más lejos, presionando (físicamente) al de la puerta para que les dé paso ya, mujeres devotas de procesión que creen en la inocencia de la tonadillera de las patillas de oro, porque sin ella el ¡Hola! parece una revista extranjera. Hay pashminas, se ha movido un airecillo sospechoso que augura lluvia. Paquirrín no viene. Hace un mes escaso prefirió la nocturnidad de El Divino, a escasos metros del Auditòrium. Y las dos tetas que le acompañaban.

En el patio de butacas, supongo que de algún hombre con el corazón dividido entre la copla y el fútbol asomará un auricular que lejos de ser discreto llamará tu atención. No podrá evitar sonreír -"dientes, dientes, que eso es lo que les jode"- cuando el Madrid meta gol mientras la Panto canta Marinero de luces. Nadie se acordará de Cachuli. Viva el derby.

domingo, 19 de diciembre de 2010

José Carlos Martínez, de puntas en la CND


El periodista Roger Salas asegura en El País que el ministerio de Cultura fue a buscar a José Carlos Martínez a París para que dirigiera la Compañía Nacional de Danza. Los del Inaem le pidieron al bailarín murciano que se aprestara para el concurso público convocado para cubrir la vacante que dejó Nacho Duato al frente de la formación. La noticia de este tejemaneje ha llegado tarde, y los medios no han podido ejercer en paralelo su postura crítica al respecto. El Gobierno ha actuado en este caso más deprisa de lo que un tahúr amaña la baraja. Y nos ha timado: una vez más iba a representarse la comedia del proceso de selección. Una vez más la cultura iba a mostrarse refractaria a la igualdad de oportunidades para después escoger la excelencia. El clientelismo volvía a asomar las orejas. Quienes le han visto bailar aseguran que Martínez, el nuevo director, es un hacha. Pero un maestro del clásico. Así que confirmado queda el rumor: Cultura introduce el ballet de puntas en el repertorio de una compañía que lleva muchos años sin practicar seriamente con la barra. Una formación de treinta bailarines que se manejan como pez en el agua con las contorsiones del contemporáneo, sobre todo en el estilo "duatista", conocido en el mundo entero. ¿Qué sucederá a partir de ahora? ¿Cómo se adaptará al clásico una compañía respetada internacionalmente por su excelso nivel de contemporáneo?
Me decía el director en funciones Hervé Palito que cuesta unos cinco años alcanzar un estilo propio dentro de una compañía. Los ritmos, un poner los brazos, el trabajo en el suelo, el sello de una escuela... Porque sin estilo, en el arte, no somos nadie. La voz propia es lo que nos hace diferentes y contratables por parte de los teatros. La CND se desdibuja para volverse a reinventar, que puede ser también un reto, pero será un lustro de preescolar y puede que salpicado de bajas. Las puertas a la mediocridad estarán más cerca. La danza, siempre maltrecha en este país, no será excelsa ni en clásico (debería haberse partido de cero con otra compañía) ni en contemporáneo. No será ni chicha ni limoná. Mala cosa.